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2013/11/20
2013/11/15
2013/11/14
DBH 1 - AZTERKETAK
DBH 1.A
Azaroak 18, astelehena
DBH 1.B
Azaroak 18, astelehena
Azaroak 18, astelehena
- 8:30 - 10:30 : NATURA - Konpetentzia azterketa
Azaroak 19, asteartea
- 12:00 - 13:00 : LENGUA - 2. osagaiaren azterketa (aditzak)
Azaroak 20, asteazkena
- 8:30 - 9:30 : MATEMATIKA - Konpetentzia azterketa
- 10:50 - 11:40 : LENGUA - Konpetentzia azterketa
Azaroak 21, osteguna
- 9:30 - 10:30 : PLASTIKA azterketa
Azaroak 22, ostirala
- 8:30 - 10:30 : GIZARTE - Konpetentzia azterketa
- 11:40 - 12:50 : EUSKARA - Konpetentzia azterketa (2. jolasaldia erabiliko da)
DBH 1.B
Azaroak 18, astelehena
Azaroak 19, asteartea
- 11:00 - 12:00 : LENGUA - 2. osagaiaren azterketa (aditzak)
Azaroak 20, asteazkena
- 9:30 - 10:30 : LENGUA - Konpetentzia azterketa
- 10:50 - 11:40 : MATEMATIKA - Konpetentzia azterketa
- 13:40 - 14:30 : PLASTIKA azterketa
Azaroak 21, osteguna
- 11:00 - 13:00 : GIZARTE - Konpetentzia azterketa
Azaroak 22, ostirala
- 11:40 - 12:50 : EUSKARA - Konpetentzia azterketa (2. jolasaldia erabiliko da)
DBH 4 - AZTERKETAK
Azaroak 14, osteguna
Azaroak 15, ostirala
- 8:30 - 10:30 : Ingelesa
- 10:30 - 11:00 : Patioa
- 12:30 - 14:30 : Lengua
Azaroak 18, astelehena
- 8:30 - 10:30 : Gizarte
- 15:00 - 17:00 : Euskara
Azaroak 19, asteartea
- 8:30 - 10:30 : Teknologia / Informatika
- 15:00 - 17:00 : Arte / Fisika-Kimika
2013/11/13
QUIEN FUE A SEVILLA PERDIÓ SU SILLA
“Quien fue a Sevilla perdió su silla” o su variante “El que se fue a Sevilla perdió su silla” es un refrán de uso común y muy conocido en castellano.
Este dicho se emplea en muchas situaciones para dar a entender la pérdida de privilegios o posesiones por la ausencia de alguien. Se utiliza como advertencia para que cuando alguien abandona unos momentos un lugar o un cargo, no lo reclame al regresar, si otra persona ha ocupado su sitio.Este refrán tiene su origen en un hecho histórico que tuvo lugar en el siglo XV durante el reinado de Enrique IV (1425-1474), rey de Castilla. Éste le concedió el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino del arzobispo de Sevilla, Alonso de Fonseca. Los Fonseca eran una familia noble de origen portugués muy influyente en la Iglesia. Alonso de Fonseca era el arzobispo de Sevilla, cuando se nombró a su sobrino, con el mismo nombre y apellido, arzobispo de Santiago de Compostela. El dicho surgió del enfrentamiento entre dos arzobispos, Alonso de Fonseca el Viejo y Alonso de Fonseca el Mozo, tío y sobrino, respectivamente.
En esos días el pueblo gallego estaba tan disconforme con el uso de la Iglesia, que eran constantes las revueltas que manifestaban su desacuerdo. Cuando el joven sobrino fue a tomar posesión del arzobispado, lo encontró involucrado en unos conflictos que afectaban al reino de Galicia. Al no poder dominar la situación pidió ayuda a su tío y, de mutuo acuerdo, decidieron intercambiar temporalmente las diócesis. Su tío era experto en materia de gobierno eclesiástico así que el tío Alonso marchó para Santiago, y el sobrino Alonso ocupó su nueva silla arzobispal en la capital sevillana.
Una vez que el tío logró tranquilizar Galicia y dejar ajustadas las riendas del gobierno para su sobrino, regresó a Sevilla satisfecho y confiado. Cuando él fue a tomar posesión del arzobispado, se encontró con la sorpresa de que su sobrino no quería abandonar la silla arzobispal hispalense. Entonces, surgió el enfrentamiento entre los dos arzobispos. Un mandamiento papal dejó las cosas en su sitio, pero también tuvo que intervenir el rey Enrique.
Finalmente el sobrino estuvo obligado a que devolviera el arzobispado a su tío y regresara a Santiago.
Toda la historia causó un caos, que fue el origen de la frase. Ésta en realidad debería ser “quien se fue de Sevilla perdió su silla”, que es como aparece en las recopilaciones de dichos más antiguas. En aquella época este refrán también fue muy usado. Con el tiempo la gente ha olvidado el origen de éste
2013/11/08
2013/11/07
2013/11/05
Los nadies. Eduardo Galeano
Sueñan
las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de
pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que
llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve
ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la
buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique
la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el
año cambiando de escoba.
Los
nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.
Los
nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo
la vida, jodidos, rejodidos:
Que
no son, aunque sean.
Que
no hablan idiomas, sino dialectos.
Que
no profesan religiones, sino supersticiones.
Que
no hacen arte, sino artesanía.
Que
no practican cultura, sino folklore.
Que
no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que
no tienen cara, sino brazos.
Que
no tienen nombre, sino número.
Que
no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los
nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
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